En el pitch, uno de los errores más frecuentes consiste en intentar levantar la bola.
Esta intención es comprensible.
La bola está en el suelo, el objetivo está cerca y el jugador cree que debe ayudarla a despegar.
Sin embargo, querer levantar la bola es precisamente lo que impide un buen contacto.
Al intentar levantarla, el jugador retrasa su centro de gravedad en el momento del impacto.
El palo se ralentiza y el punto más bajo del swing se desplaza detrás de la bola.
Resultado: golpes grasos, golpes finos y distancias impredecibles.
Intentar levantar la bola en el pitch equivale a golpear un balón mientras se retrocede.
Cuando se retrocede, se elimina cualquier posibilidad de compresión.
Incluso en el juego corto, la bola se eleva porque es comprimida contra el suelo, no porque se intente levantarla.
Un buen pitch se produce cuando el peso está claramente hacia adelante y el palo desciende ligeramente hacia la bola.
La cara del palo hace entonces su trabajo por sí sola.
Para corregir este error: el Flamenco rosa.
El principio es deliberadamente exagerado.
El peso del cuerpo descansa casi por completo sobre el pie delantero.
El pie trasero está levantado y solo toca el suelo con la punta de los dedos.
La rodilla trasera se acerca y se pega a la rodilla delantera.
Esta posición elimina cualquier posibilidad de retroceder.
Obliga al cuerpo a permanecer hacia adelante durante todo el movimiento.
Pero atención: permanecer hacia adelante no significa quedarse rígido.
Incluso en esta postura, hay que rotar mucho.
Y sobre todo, hay que rotar más hacia el objetivo que hacia atrás en el backswing.
La rotación hacia adelante es esencial.
Es ella la que permite que el palo continúe su trayectoria natural sin que las manos intenten levantar la bola.
En esta posición, el cuerpo guía el movimiento.
Los brazos siguen.
El palo golpea hacia abajo sin esfuerzo.
La bola se eleva por sí sola.
La trayectoria se vuelve más constante.
El control de la distancia mejora rápidamente.
La utilidad del Flamenco rosa en situación de juego
El Flamenco rosa no es una técnica para usar en una situación real de juego.
Es un ejercicio.
Pero enseña dos sensaciones fundamentales.
Permanecer hacia adelante.
Rotar claramente hacia el objetivo.
Sensaciones que el jugador podrá recuperar luego con ambos pies en el suelo.
Menos intención, más rotación del cuerpo, más compresión de la bola.


